LA MIEL, SUS BENEFICIOS Y AMENAZAS QUE AFRONTA

Las propiedades y beneficios de la miel no son un secreto para el ser humano y así ha quedado registrado en cientos de documentos históricos. Por ejemplo, se sabe que Hipócrates, considerado el padre de la medicina, la usó para curar enfermedades de la piel, sanar heridas y eliminar dolencias en músculos y huesos. Asimismo, se han encontrado en tumbas de faraones egipcios, que datan del año 1870 A.C., papiros que narran como esa civilización se alimentaba con miel, la usaban para preservar las carnes, medicina y hasta para hacer cerveza. La narración de pueblos antiguos sobre el uso que hacían de la miel daría para varios libros y para que el ser humano moderno endulzara más su vida con ese liquido de ‘oro’ que producen las abejas. Del panal a la botella. Rafael De Cola Vázquez tiene 75 años y durante 36 se ha dedicado “no ha producir miel, porque eso lo hacen las abejas”, sino a ser una herramienta más para acercarle ese producto natural a la gente. La marca de su producto es Colmenares La Flor y conoce todos los pormenores de su negocio. Su centro de producción lo tiene en Baranoa, aunque él es originario del departamento del Magdalena donde comenzó su oficio.

“Explica que todo comienza cuando las abejas absorben el néctar de las flores, lo transportan en un saco o buche melario que está antes del estómago, lo llevan a la colmena y se lo pasan a otras obreras. En su organismo —recalca el apicultor— el insecto le agrega unas enzimas que hacen que los azúcares que en un principio pueden ser sacarosa se transformen en glucosa y levulosa. “Ahí hay un proceso químico dentro de su organismo. Luego la depositan en las celdas de cera que ellas fabrican en el panal y se produce una evaporación que realizan a través de la corriente de aire que genera el movimiento de sus alas que va evaporando el agua hasta que el néctar queda convertido en miel con una buena densidad”. Agrega De Cola que esta puede durar siglos sin dañarse por los componentes que posee.

Una vez que las abejas sellan el panal con una tapa de cera para protegerlo de la humedad, el apicultor cosecha la miel y comienza un proceso entre artesanal e industrial que en resumidas cuentas culmina en una botella transparente. “Lo más recomendable es guardarla en un recipiente oscuro para protegerla de la luz pero eso aquí nadie lo hace porque a la gente le gusta observar el producto, ver que está consumiendo”. Preocupación. Desde la Sociedad de Apilcutores del Atlántico, de la cual Rafael De Cola hace parte de su mesa directiva, se ha expresado la preocupación por la creciente disminución en la producción de miel. Hace 20 años esta podía llegar a los 40 kilos y hoy apenas alcanza entre 18 y 20 por año. Hay que resaltar que en el Atlántico la recolección de la cosecha de miel se da en los meses de enero, febrero y marzo. Asegura Rafael que esa reducción en la cosecha de miel se debe en gran medida a la disminución de flores como la ‘campanita’ (bejuco leguminoso que abunda en el Atlántico y se puede ver cerca de la carreteras o en algunos lugares enmontados en Barranquilla) y de donde la abeja extrae el néctar.

“Este fenómeno se ha incrementado este año y nos indica que se han empobrecido las cosechas”, explica. A esto hay que sumarle la pérdida o fuga de abejas, que consiste en que el insecto sale del panal y nunca regresa, bien sea porque muere al envenenarse con una flor que ha sido fumigada con tóxicos contra la maleza o porque se pierde por motivos que aun estudia la ciencia. En la actualidad la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) de la ONU, realiza un estudio sobre el tema y las primeras conclusiones se tendrán en 2015. Un reporte de Efe habla de que un 75% de los cultivos con los que se alimenta el ser humano y otra especies en el mundo dependen del trabajo de polinización de insectos, entre esos las abejas. “El llamado es a las autoridades para que ahonden sobre el tema, que aunque parezca menor no lo es. Como lo dijo Albert Einstein, sin abejas, el mundo solo durará cuatro años”. Sana heridas Diversas investigaciones como la realizada por Peter Molan , Ph.D. , y profesor de bioquímica de la Universidad de Waikato , Nueva Zelanda, demostró que la miel cura heridas que incluso han sido resistentes a los antibióticos.

En su investigación, Molan narra que un paciente que duró 20 años con una herida contaminada con una cepa u hongo poderoso, se curó con solo esparcirle miel durante un mes. Resalta el científico que la miel también ayudó a curar el dolor.